Presentación Jornada Gestión

Con frecuencia se ha destacado que la gestión del agua en España sufre un notable retraso respecto a la modernización de la economía o la estructura social de nuestro país en las últimas décadas; en gran medida seguimos manejando los recursos hídricos con esquemas y criterios del pasado. Y esta ausencia de modernización se produce a pesar de que la escasez y desprotección ambiental del agua hacen de ésta uno de nuestros problemas territoriales más graves; o quizá sea al revés, es la propia importancia del asunto  la que dificulta rectificar a fondo la gestión actual y modernizarla de acuerdo con las exigencias actuales.

Sea de una forma u otra, seguimos sin resolver problemas básicos arrastrados desde hace mucho tiempo, y tampoco se vislumbran ni siquiera intentos para conseguirlo. Así, la organización de nuestras administraciones hidráulicas permanece prácticamente inalterable desde 1986, como si, mientras tanto, no se hubiera producido un cambio radical en la distribución competencial propia del Estado de las Autonomías y la incorporación de España a la Unión Europea, situación incompatible con la imprescindible armonización de las competencias estatales, autonómicas y locales.

Tampoco hemos conseguido replantear los objetivos y estrategias básicas de la política de aguas, que no puede seguir primando de forma absoluta la preocupación por las infraestructuras en detrimento de la protección del recurso. También aquí es imprescindible compatibilizar la seguridad de los suministros con la  auténtica recuperación y conservación del medio hídrico, y ello debe tener su reflejo no sólo en la elaboración y contenidos de la planificación hidrológica de acuerdo con la Directiva Marco, sino igualmente en los presupuestos, organización y funcionamiento de las administraciones hidráulicas, inter e intracomunitarias.

Especialmente escandalosa resulta nuestra incapacidad para establecer una financiación racional de la gestión del agua. Inútil ha resultado cualquier iniciativa para regular una recuperación real de los costes de los servicios del agua, y mucho menos de sus externalidades ambientales, como también señala la Directiva. Pareciera que ignoráramos que de esa recuperación -en todos los usos y en todos los ámbitos de gestión- depende absolutamente la sostenibilidad de nuestros sistemas de recursos, o dicho claramente, el que tengamos asegurada o no un agua de calidad para el abastecimiento, la agricultura, el turismo o la industria, y que asimismo podamos garantizar la no contaminación y una auténtica protección y conservación de ríos y acuíferos.

La Tertulia del Agua intenta una vez más con la generosa colaboración en este caso de numerosas organizaciones del sector, plantear todas estas cuestiones básicas de la forma más realista, con el ánimo de encontrar respuestas concretas, que en cualquier caso deberían traducirse en las imprescindibles reformas legales y normativas, además, lo que es mucho más difícil, de impulsar un cambio generalizado de mentalidad en todo lo que se refiere a la gestión del agua en nuestro país.

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